La expedición
A 600 kilómetros de la costa de Sudamérica, en medio del océano Pacífico, se alza la volcánica isla Robinson Crusoe. Aquí fue donde el marinero escocés Alexander Selkirk fue abandonado en 1704 por desafiar a su capitán. Sobrevivió solo durante cinco años, inspirando a Daniel Defoe a escribir la legendaria novela Robinson Crusoe.
Hoy, la isla de 47 km², ahora llamada Robinson Crusoe, forma parte del archipiélago Juan Fernández, en territorio chileno. Es un parque nacional con cerca de 1.100 habitantes que dependen principalmente de la pesca de langosta, el turismo y los servicios gubernamentales.
Con un terreno volcánico escarpado, el paisaje de la isla es mayormente vertical, con profundas quebradas y acantilados imponentes que caen directamente al océano. Las zonas más altas están cubiertas de vegetación densa, nutrida por la humedad oceánica que se condensa en nubes sobre sus cumbres. Su punto más alto es el cerro El Yunque, que alcanza los 915 metros sobre el nivel del mar.
Aspectos destacados para la fotografía
- Su geografía dramática y escarpada
- Densos y variados bosques de especies endémicas
- El picaflor de Juan Fernández, una especie única de colibrí que solo se encuentra en la isla
- Las aguas cristalinas que rodean la isla, ideales para el buceo y la pesca deportiva